La Constitución ha dejado de dar respeto

Ni en Cataluña, ni en el País Vasco, ni en otras zonas del actual marco territorial español impone respeto las normas que emanan de ésta Institución ni tampoco los decretos que emite su tribunal.  Luego habría que pensar: ¿dónde estamos realmente?.

Estamos en etapa de CAMBIO, y éste cambio no es nada beneficioso para la idea de UNIDAD española:

  • Según demuestran reportajes de distintos periódicos a nivel estatal, dentro de ellos con amplia difusión entre la población sobre una importante cantidad de personas que desean escoger libremente su futuro del resto de comunidades que integran el estado español.
  • Lejos de haber un entendimiento por las concesiones del gobierno central a ciertos territorios existe un malestar que crece entre otras comunidades que dejan de ser agraciadas en recibir un trato igualitario.  Se producen notables agravios comparativos entre órganos de gobierno de comunidades autónomas dejando constatado comunidades en distintas velocidades de desarrollo.
  • El idioma español es un tema más que de unidad, de continua crispación; es más, el mismo es excluido incluso por los órganos competentes de distintas comunidades.
  • Los órganos de gobierno de , más que dar soluciones inteligentes en pro de la unidad de estado, del sentir español entre sus mismos conciudadanos ofreciendo, además, una imagen de y pasividad frente a sus problemas internos.  Es curioso, el sistema vendido a su ciudadanía como “democrático y Estado de bienestar” ofreciendo más a aquellas comunidades que más tienen dando finalmente una sensación como la de aquel padre que da prácticamente todo a sus hijos hasta que llegado el momento éstos no sólo no agradecen a sus padres el esfuerzo hecho sino que además se revelan contra sus progenitores.  La conclusión que podemos pensar, es que ya de por sí había una fractura de estado cuando se trataba de imponer a toda costa una cultura monolítica con coacciones y fuerza –ahora- la conclusión, es una notable deformación de la realidad pagando incluso justos por malhechores… desde el idioma común, pasando a instituciones que deseando hacer un ajuste en poco tiempo de los fallos de anteriores mandatarios deja como respuesta una incompetencia prolongada en el tiempo y un ambiente con ira contenida hacia los fantasmas del pasado.
  • Si observamos la ciudadanía A FAVOR de la unidad española, podemos obtener muchas conclusiones; tantas, como partidos políticos A FAVOR de la unidad española lo cual ofrece unos resultados que aún más las posibles soluciones a éstos conflictos interiores de política interior.  Como notas destacadas está la pasividad de casi toda la ciudadanía  unionista española. 

Podemos , cómo se comporta el unionista español medio para defender sus ideas, hay libertad de conclusiones, pero todo vaticina el FIN de la España unida en próximos lustros de seguir en la misma crispación social existente así como la exclusión de la cultura española en antiguas colonias.  Es curioso, cómo el nacionalista español de calle, la amplia mayoría se crea su propio agujero, tanto por su pasividad antes los acontecimientos de actualidad como por su manera improcedente e ineficaz de actuar:

  • Confían en que los órganos de gobierno superiores españoles les den “la razón” a sus pretensiones, unos ejemplos…
    • Defensor del Pueblo para defender la .
    • Tribunal Constitucional para defender la unidad territorial española.
    • Burlarse, y hasta insultar a quienes NO piensen como ellos.  Este comportamiento, claro está que genera rencor.
    • La precariedad permanente y de manera continua, casi irresoluta de plantear mediante la cultura cambios en las sociedades bilingües y trilingües de tener un lugar con garantías: por ejemplo en Cataluña no es posible estudiar SOLO en español ya que de por sí, éste idioma no se admite con lengua vehicular en la enseñanza. 
  • Creen en tópicos inamovibles, por pura razón de lógica sin aceptar que los tiempos cambian:
    • “Es una tontería que tal o cual se separe de España cuando todo el mundo se está uniendo”
    • Hasta existe –que no son pocos- quienes echan mano a recursos del pasado, como decir “España sólo hay una”, y sacan a relucir las viejas glorias del imperialismo español del ayer pero no suelen reconocer el desamparo que la misma España que defienden ha tenido con muchas de sus colonias.
  • La pasividad de los unionistas españoles llega a matricula de honor cuando se quedan en su propia casa sin exponer en medios internacionales sus propias limitaciones ¿tendrán miedo de que otros vean que no son capaces de sobrevivir en sus problemas internos?  Unamos a esto que los unionistas españoles son incapaces de defenderse en vías normales en las nuevas administraciones autonómicas que además de desplazar la lengua española deja en abandono a éste ideario.  La conclusión suele ser que el unionista español de calle se encuentra en desamparo y a menudo paso al bando contrario en su afán de supervivencia.
  • El remate, es quiénes ni leen la prensa ni cualquier medio de comunicación con las noticias en tiempo real sobre las particularidad de “los españoles que NO desean seguir siéndolo”.


 
¿Otro forma de ver? Sin bandera