La España a diferentes velocidades
Como diría el actual vicepresidente de la Generalidad catalana, “el país vecino” resulta ser que Cataluña con tanto victimismo se presume en una zona en la Península Ibérica bien insolidaria con sus vecinos –añadiendo ésta frase para no “ofender” susceptibilidades- ya que sabido es el extraordinario auge del independentismo catalán a bombo y platillo dicho en la encuestas y todo porque no se hace caso en el resto de España a las pretensiones exclusivas que pretenden algunos políticos catalanes.
Poco a poco, y con extraordinaria eficacia viene Cataluña logrando éxitos a costa del resto de los españoles; es como en la nueva normativa del Impuesto sobre el valor añadido donde todo producto hecho en Cataluña o con sede en Cataluña abonará sus impuestos en territorio catalán –no como si fuera uno de Madrid- que además de abonar sus impuestos a Madrid habrá una parte que vaya al resto de las autonomías, incluida claro está, la catalana. Una estrategia puramente partidista que para parte de la población española lo ve como una falta de respeto y de insolidaridad… eso, entendiendo además que los Juegos Olímpicos hubo apoyo del resto del Estado, o incluso apoyo también del Estado para la recuperación de uno de sus barrios como el Carmelo. ¿Hasta cuándo ése odio visceral hacia todo lo que huela a español?
En éste mismo año 2010 ocurre nuevamente otro doble varapalo a la identidad española en Cataluña; por una parte la eliminación de las corridas de toros –pero no de los correbuses que curiosamente también es con toros pero a éstos se alaban mientras a los primeros se ampara todo en que se hace sufrir al animal…- así como la eliminación de las muñecas vestidas de gitana en los reclamos turísticos reemplazándolas paulatinamente por símbolos con auténtica identidad catalana. Esto no se ha quedado así, sino que una parte de la ciudadanía catalana, con el presidente electo de un partido en teoría unionista español en contra nada menos que del Tribunal Constitucional, y todo, porque según una sentencia que ha costado varios años que salga a la luz observa que el castellano es lengua de Cataluña al igual que el catalán, que éste último no será el preferente en la Administración además de que el término Nación carece de rigor jurídico. El tema salpica al resto de autonomías porque una cesión del calibre que parte de los políticos catalanes podría poner una fecha de caducidad tanto al actual sistema de libertades y bienestar basados en la Constitución española del 78 hasta la secesión de territorio a territorio hasta quedar España en el baúl de los recuerdos.
Las opiniones están servidas, y una vez más sale a relucir la histórica pasividad de los gobernantes representantes del Estado, que en la actualidad recae sobre José Luis Rodríguez Zapatero el cual demuestra con su particular forma de política basada en el compadreo una fórmula de consentimiento permanente y de laxitud a toda reivindicación que emana de Cataluña al igual –que demuestra la misma pasividad hacia asuntos de política exterior como por ejemplo con Marruecos- es tal la forma de dirigir un país que sin mediar elecciones anticipadas o convocar un referéndum a nivel general sobre algo tan trascendental como el caso de una sentencia del Constitucional de llegar a plantearse desde remodelar a gusto de algunos de los políticos catalanes los magistrados del Tribunal hasta nada menos que modificar la ley orgánica del poder judicial para que lo que el Tribunal Constitucional ha declarado que va en contra
de la Carta Magna se siga aplicando por la puerta de atrás. De nada importan las miles de quejas de padres en demanda de una educación en la lengua común española, ni de manifestantes en territorios bilingües demandando atención para que haya una educación en español o incluso ¡no se vean perseguidos por motivo lingüísticos! ni tan siquiera la obligación legal de incluir una casilla en las hojas de inscripción en las escuelas que pregunte por la lengua habitual de las familias. Ambos mandatos son ignorados por el gobierno de la Generalidad de Cataluña, lo curioso de todo esto es que el Gobierno que representa a los españoles ¡lo apoya!.
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los
poderes del Estado.
El problema es que los partidos usan los votos para su libre albedrío...¡y así va todo que lo mismo las próximas generaciones verán a España sólo en los libros de Historia!
Para quiénes deseen estar al tanto de la actualidad pueden descargarse recortes de prensa desde junio a agosto de 2010 aquí.